La publicidad subliminal.
Existen muy pocos datos sobre la eficacia del uso de este tipo de técnicas en publicidad,
1º porque las que pudiesen basarse en el concepto científico de lo subliminal no pueden estudiarse en situación real ya que la mayoría de los países prohíben este tipo de publicidad.
2º porque las casas comerciales no publican los estudios que pudieran hacer sobre la eficacia de la utilización de estas otras técnicas subliminales.
3º porque lose estudios de laboratorio son escasos, no siempre metodológicamente correctos ni necesariamente centrados en reproducir fielmente las técnicas utilizadas en la vida real.
Entre las pocas investigaciones existentes, muchas de las que arrojan resultados positivos adolecen de una falta importante de control experimental y las investigaciones mas rigurosas cuestionan claramente los intentos de aplicación de estas técnicas en publicidad.
Dentro de la publicidad subliminal el estudio mas conocido es el de Vicary, en el que supuestamente durante la proyección de la película “Picnic” se presentaron las frases “bebe coca-cola” y “¿hambriento? Come palomitas” Aparentemente este hecho provoco un aumento en el consumo de dichos productos en comparación con los días en los que no se proyectaron las frases subliminales.
El problema fue que los datos que ofreció Vicary fueron poco claros y no encajan con las posibilidades técnicas de la época, por lo que hay quien apunta a que bien pudiera tratarse de un montaje del propio autor para promocionar su agencia de publicidad.
El cine si que puede técnicamente permitirse el lujo de esconder estímulos con garantías suficientes de que la mayoría de los espectadores no van a percibirlo y solo a través del análisis detallado de cada fotograma puede desvelarse el truco.
La televisión debe conformarse con emitir imágenes a gran velocidad, bombardeando al espectador con mucha información, secuenciar que va al lado de que, superponer o manipular imágenes, pero nunca con garantías de que dichas alteraciones vayan a pasar completamente desapercibidas.
En el caso de la publicidad impresa los trucos utilizados tienen que ver con esconder ciertas sombras, brillos o imágenes difusas y utilizar elementos simbólicos evocadores y todo ello acompañado de doble mensajes en las frases publicitarias. Normalmente el contenido de estos mensajes es sexual. Lo más interesante es comprobar como muchos de esos elementos, muchas veces aparentemente casuales, aparecen y desaparecen, se acentúan o atenúan según el tipo y formato de publicación en la que en teoría el mismo anuncio sale impreso. Lo que es una señal inequívoca de que su presencia es intencional y persigue un fin.
Otras veces lo que se nos trata de colar por debajo de la puerta es el producto en si. Seria publicidad indirecta y su expresión máxima seria lo que se conoce como product placement. Por ejemplo ver a los protagonistas de Los Serrano bebiendo leche Pascual.
El porqué de la publicidad subliminal.
Hay que tener una visión práctica y comercial de la situación. Incluir o no una sombra en la fotografía etc. tiene un coste insignificante y añade una posibilidad interesante de que el producto pueda venderse algo mas.
El efecto que esta publicidad pueda tener por pequeño que sea es un efecto del que el comprador no puede zafarse fácilmente, porque es inconsciente. Y ahí radica el mayor interés para el comerciante, conseguir que compremos su producto creyéndonos que lo hacemos porque lo preferimos, porque nos parece mejor. Y una vez que lo hayamos probado seremos un fiel cliente tal vez de por vida, arrastrando con nosotros a nuestros hijos.
No seria más eficaz presentar esos mismos mensajes de una forma as clara y evidente, porque presentar mensajes explícitos con contenido sexual etc. puede provocar reacciones adversas que no le interesan al publicista, mientras que si pasan desapercibidos no hay riesgo alguno.
Aunque con la presentación subliminal se tarde algo mas no parece un precio muy alto si consigues provocar una reacción que quieres sin el riesgo de que parte del público pueda molestarse con tu anuncio.
Como y de que defendernos.
La publicidad, utilice las técnicas que utilice, tiene como objetivo inducirnos a comprar el producto en cuestión. Y por supuesto lo consigue.
Donde si interviene claramente nuestro inconsciente es en las decisiones a la hora de comprar o consumir un artículo. Por eso creerse ajeno al influjo de la publicidad es el primer error.
El segundo error es no hacer el esfuerzo de probar suficientemente otros productos similares a los que estamos acostumbrados a comprar, para así poder compararlos objetivamente.
El tercer error es no preguntarme regularmente por que compro este producto o en este lugar.
El cuarto error es responder a la pregunta anterior con vaguedades, falseando la realidad o basándose exclusivamente en criterios subjetivos.
Y el quinto error es no hacer el esfuerzo de buscar información precisa, objetiva y fiable sobre la diferencia entre unos productos y otros, ni sobre si son razonables o no las diferencias de precio entre ellas.
jueves, 24 de abril de 2008
viernes, 11 de abril de 2008
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